El arte de reusar fábricas y convertirlas en un hogar

La revolución industrial cambió para siempre la estructura de las ciudades. Fábricas y más fábricas comenzaron a establecerse en proporción al crecimiento de las urbes. Barcelona, como la gran metrópolis cosmopolita y modernista que es no fue una excepción a la regla. En el siglo XIX el distrito de Poblenou representaba una gran zona industrial que producía a toda capacidad para España y Europa.

El implemento de la electricidad y de las nuevas formas de comunicación, supuso un aumento radical en la demanda y la oferta de productos, lo que llevó a la producción masiva. Este hecho dejaba a las pequeñas fábricas de Poblenou obsoletas ante las grandes dimensiones necesarias para fabricar en masa y a toda velocidad. A mediados del siglo XX el famoso distrito barcelonés pasó de ser una pujante zona de producción a un área de fábricas y edificios abandonados.

En el año 2000 el futuro de Poblenou cambiaría para siempre, con el diseño de todo un mecanismo urbanístico para volver a convertirlo en un lugar de producción. La creación del 22@ representó la apertura de la zona a una nueva forma de expansión económica, ya que su interés productivo no recae, como antes, en la fabricación de objetos, sino en la producción intelectual, tecnológica y artística.

Respetando la historia de la localidad, se diseñó un plan de reutilización de los espacios de las antiguas fábricas y se desarrolló el rescate de Poblenou. Oficinas de diseño, tecnología, arquitectura y arte se han establecido en los antiguos edificios y fábricas de la zona, dando espacio a magníficas reformas.

 

El estilo loft surge alrededor de los años 50 en TriBeCa y Brooklyn, dónde los estudiantes y artistas de la ciudad de New York comenzaron a alquilar fábricas y oficinas antiguas por su módico precio; convirtiéndolas en viviendas y estudios sin la posibilidad económica de invertir en una gran reforma y acondicionamiento del espacio. Poblenou, por su historia ve en este estilo de reforma la estética perfecta para llenar de vida un área que se creía abandonada.

Espacios amplios y abiertos, de techos altos y grandes ventanales caracterizan a las antiguas fábricas de esta zona, construidas en ladrillo, acero y hierro. Su reforma dentro del estilo industrial supone respetar los materiales originales y enaltecerlos creando espacios diáfanos, limpios y minimalistas. Paredes desnudas, en las que se observa la estructura de la construcción y techos en los que se aprecian las vigas son algunas de las maneras de mostrar la historia vivida entre sus paredes.

 

Si bien es cierto que el estilo industrial es el que más se acopla a las características de Poblenou, su estética puede ser imitada en otros espacios de la ciudad. El estilo industrial como término de diseño de interiores se refiere a la imitación de la estética de los lofts neoyorquinos y en el respeto de la estructura original de la estancia como un todo, evitando la constante división en habitaciones y haciendo del open space una forma de vida.

El estilo industrial es considerado parte de la estética minimalista, en la cual se valora la importancia del material y su calidad sobre la ornamentación. Propio de los años 50–60, este estilo toma en cuenta únicamente lo necesario para dar un aire de loft: techos y paredes desnudas, instalaciones eléctricas vistas y muebles de líneas limpias; con el acero, el hierro y la madera como materiales principales.

 

No necesitas vivir en una antigua fábrica para disfrutar de este estilo tan atemporal y elegante, con la reforma de tu hogar puedes convertir tu piso de pequeñas habitaciones mal distribuidas, en un loft de diseño industrial con espacios abiertos y diáfanos. Sigue nuestras redes sociales para inspirarte y no dudes en contactar con nuestro equipo si necesitas darle una nueva vida a tus espacios.